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Os presentamos el último proyecto de John Stevenson y Mark Osborne
No importa que se trate de un ogro luchando por recuperar lo que le pertenece de pleno derecho o de un grupo de animales que han salido del zoológico e intentan volver a casa: el público de cualquier edad siempre apoya al más débil. Cualquiera que haya librado una batalla que tenía perdida de antemano, simpatizará siempre con los entrañables héroes de estos cuentos.
¿Y qué les parece un panda que sueña con ser un maestro de kung fu? Sí, han oído bien, un adorable oso blanco y negro, regordete y dormilón, que sólo tiene un objetivo en la vida, convertirse en un experto de un arte marcial basado en la agilidad física, la rapidez mental y los reflejos inmediatos. A muchos les parecerá una idea temeraria, e incluso imposible. Pero, ¿no pasa lo mismo con todos los héroes?
Cuando los directores John Stevenson y Mark Osborne, y la productora Melissa Cobb se enteraron de qué iba la historia, su respuesta fue inmediata: se sintieron conmovidos por Po, el inesperado héroe de Kung Fu Panda, y el camino plagado de obstáculos que debería recorrer.
El director John Stevenson lo explica de esta forma: “Los tres somos padres. Nos apetecía hacer una película que aportara algo a nuestros hijos, enseñarles que uno puede ser su propio héroe. No hace falta buscar las respuestas en otros. Podemos cumplir nuestros sueños si nos lo proponemos”.
“La idea nos pareció interesante”, sigue diciendo el director Mark Osborne., “pero también queríamos que fuera una historia divertida y con mucha acción”. John Stevenson sigue diciendo: “Nuestro objetivo era hacer una película atemporal. Aunque la historia transcurre en la China antigua, el mensaje que comunica no se limita a ese periodo. Las mejores historias son atemporales, como lo es el viaje del héroe clásico. Queríamos ir más allá de la genial película del verano. A través de Po y de los personajes que encuentra en su búsqueda, de unas imágenes llenas de imaginación, hemos querido ir más allá del simple entretenimiento”.
Los cineastas, empeñados en que Kung Fu Panda, la historia de un panda en busca de su sueño, fuese una película entretenida con mensaje, han conseguido crear una auténtica fábula. Incluso la génesis de la película parece sacada de un cuento.
“Estaba dirigiendo los últimos capítulos de la temporada de una serie de animación de DreamWorks titulada ‘El padre de la novia’, cuando me preguntaron si quería trabajar en el proyecto de Kung Fu Panda”, recuerda el director John Stevenson, que entró a trabajar en DreamWorks en 1999. “Siempre me han gustado las películas de kung fu. Crecí en los años setenta y seguí la serie de David Carradine, así que acepté el proyecto”.
Algo en el concepto del proyecto le despertó las mismas sensaciones que había tenido diez años antes, cuando trabajaba en una película, a la que nadie prestó mucha atención (al principio), llamada Shrek.
Unos años antes, otro cineasta llamado Mark Osborne había sorprendido a todo el mundo con el corto de stop-motion “More”, nominado a un Oscar. “Empecé en DreamWorks en el departamento de desarrollo, donde se estudian posibles proyectos. Kung Fu Panda cayó en mis manos y me pareció una idea genial. Escribí un informe y, al cabo del tiempo, me llamaron para dar forma al proyecto. Teníamos los personajes, algunos de los decorados y parte de los conceptos principales, pero faltaba decidir en qué dirección propulsarlo. Me pareció una gran oportunidad para entrar en el mundo de los largos de animación y trabajar con un equipo importante”.
La productora Melissa Cobb también se inclinó por contar la historia de otra forma: “Queríamos hacer algo diferente con Kung Fu Panda para que sobresaliera entre las últimas películas de animación. Muchas de ellas nos parecen magníficas, pero nos propusimos romper el molde y hacer una película atemporal aunque fuera una comedia para la familia y una película de kung fu fiel al género. Pero nuestro objetivo absoluto ha sido que no envejeciera con el tiempo”.
La historia de Po había pasado años en el departamento de desarrollo sin que nadie se fijara en ella. Pero los dos directores y la productora habían encontrado una veta de tal calidad que la mina entró en sobreproducción. Se llamó a dos mineros, perdón, guionistas, los talentosos Jonathan Aibel y Glenn Berger. El primero dice: “El material que tenían era muy bueno. En principio, sólo debíamos trabajar una semana para dar forma a la historia. Estudiamos el material e hicimos unas sugerencias. La semana pasó a ser un mes y el mes se convirtió en diecinueve; fue un proceso apasionante”.
Glenn Berger comenta: “No sabíamos dónde escoger; había estupendas secuencias de lucha, fantásticas escenas cómicas. Nos llamaron para que limpiáramos el bosque y poder ver los árboles. Es normal que un mundo tan genial y con personajes tan maravillosos dé pie a un sinfín de escenas que acaben tapando la verdadera trama. Nuestro trabajo fue enfocar la historia para que fuera en la dirección deseada por los cineastas”.
Todos estaban de acuerdo en que era la historia de Po, pero era necesario explicar quién es, qué quiere, cómo lo consigue, qué ocurre en el proceso, cómo acaba. Glenn Berger comenta: “Cada vez que alguien no estaba de acuerdo, hacíamos esas preguntas”. Y Jonathan Aibel añade: “Había una pregunta clave, ¿ayuda a contar la historia? Si no ayuda a la historia, aunque sea una idea genial, no se incluye”.
Al contrario de la opinión que Po tiene de sí mismo, el estudio nunca dudó de la película durante el largo proceso. Bill Damaschke, copresidente de producción de animación y productor ejecutivo de la película, comenta: “Sabíamos que la película podía ser algo especial. Siempre tuvimos fe en ella y en los cineastas que la crearon”.
La productora Melissa Cobb está de acuerdo: “Jonathan y Glenn nos ayudaron a definir la historia, a darle solidez, a entender mejor a los personajes. Se metieron de lleno en el proyecto”.
El desarrollo a ritmo de panda de la película sufrió un inesperado empujón cuando Dan Wagner, jefe de animación de personajes, tuvo una auténtica revelación cuando hizo hablar a Po con la voz de Jack Black. Era la combinación perfecta.
El director Mark Osborne dice: “Jack Black fue el catalizador. Soy un fan absoluto de Jack Black y de su grupo, Tenacious D. Siempre me ha parecido increíble. Cuando aceptó, pensé: ‘¡Lo tenemos!’”.
John Stevenson añade: “Jack es una persona maravillosa, un hombre genial, divertido, y por muy irritante que sea su personaje, siempre tiene una vertiente simpática. Y queríamos que Po fuera entusiasta y que cayera bien, dos cualidades habituales en los personajes de Jack”.
Era fácil pensar que si se había escogido al hilarante Jack Black para dar voz al personaje de Po, Kung Fu Panda estaba destinada a acercarse a la parodia, pero nada de eso.
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