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Lance y sus compañeros se topan con un peligroso aunque tonto enemigo.
Capítulo 7: El demonio Leonel
La compañía llegó al anochecer a la ciudad de Cassnam. Sin embargo, aún no habían ido a buscar una posada. Todo ello era debido a que Lung, animado, había convencido a sus compañeros a que fuesen a tomar unas copas y unos pinchos por ahí. Esto irritó profundamente a Lance, que se encontraba exhausto tras haber derrotado al demonio Zeros. Así lo expuso ante el Maestro, pero éste replicó que no era para tanto, que él lo derrotaría con los ojos cerrados, lo cual irritó aún más a Lance. Así que fueron a una taberna llamada “El Bebedor Feliz”, donde les sirvieron unas copas. Pero Lung empezaba a beber un vaso tras otro, y los síntomas de su borrachera se empezaban a hacer patentes. El Maestro había empezado a cantar y a bailar con su vaso en la mano, y Lance se avergonzaba de esto.
En esta situación se fijó un demonio que había adquirido la forma de un camarero y que tenía la misión de acabar con Lance y sus amigos, por si Zeros fracasaba, claro. Parecía evidente que así había sido y que debía entrar en acción. Y lo mejor era que Lung estaba borracho, con lo que no le resultaría difícil derrotarlos a todos. El demonio se deshizo de su apariencia humana y recurrió a su verdadera forma, la de un monstruo rojo de altura humana, aunque su cara reflejaba poca inteligencia y bastante torpeza.
Mientras tanto, Lung seguía cantando y bailando, llamando la atención de todos los presentes. Lance observó cómo la gente observaba al Maestro borracho, y esto le sulfuró profundamente.
-¡Qué vergüenza! –murmuró-. ¡Está como una cuba!
-¡Déjalo! –le tranquilizó Lot-. Déjalo disfrutar un poco.
-Eso es muy fácil de decir –dijo Lance.
-¡Venga! –dijo Lobo-. Deja que se divierta un poco. Mañana será un día muy duro, y esta noche no pasará nada. Nosotros también deberíamos divertirnos un poco.
-Sí –admitió el joven guerrero-, supongo que tienes razón. Hoy no pasará nada.
-Yo no estaría tan seguro –dijo una voz ronca detrás de Lance.
Lance se volvió y contempló al demonio que tenía que acabar con él y sus compañeros. Sonreía con maldad y se iba acercando con lentitud.
-¡Eres un demonio! –exclamó Lance.
-Y poderoso –dijo el monstruo-. Me llamo Leonel, y, sin la ayuda de Lung, estáis todos acabados.
-¿Quién es éste? –preguntó de repente el Maestro, juntando su cara con la del demonio-, ¿un nuevo amigo? ¡Toma una copa!
Lung agarró la nariz de Leonel y, cuando éste abrió la boca para replicar, le introdujo el contenido de su copa por ella. Era Rënet, un licor muy fuerte de las Tierras del Este, y el monstruo no estaba acostumbrado a beber. El demonio abrió desmesuradamente los ojos cuando notó la fuerza del alcohol y un humo rojo le salió por las orejas al tiempo que se sentía estallar. Después sintió nauseas y echó un eructo gutural.
-¿Esta es forma de atender a un invitado? –preguntó Lung-. ¡Otra ronda!
-¿Estás seguro de que puedes beber más? –preguntó Kara, preocupada.
-¡Si es para él! –exclamó Lung, señalando al demonio.
-No creo que deba –dijo Leonel.
-Tonterías –le cortó el Maestro-. La noche es joven.
Dos horas más tarde, Lung y el demonio estaban cantando, riendo y bailando, ambos borrachos como cubas. Pero, en ese momento, Lot ya estaba empezando a sentir mucho sueño, con lo que la compañía decidió abandonar la taberna e ir a una buena posada. Después de que Lung se despidiera de Leonel, encontraron una a buen precio y se dispusieron a descansar sus doloridos huesos. La noche pasó sin nuevos incidentes.
Al día siguiente, el Maestro Lung despertó muy temprano a Lance y le ordenó levantarse. Tenían que reunirse con el Oráculo en el sótano de la posada, lejos de miradas ajenas. El joven guerrero se vistió con sus ropas habituales, sin olvidarse del talismán de la suerte de su madre, que se colgó del cuello. Entonces, siguió a Lung hasta unas largas escaleras que les llevarían al sótano.
El sótano era un cuarto oscuro, lleno de telarañas, pero era acogedor y tranquilizador. Lung alzó los brazos e invocó al Oráculo. Inmediatamente, un ruido atronador recorrió todo el cuarto y se iluminó con una intensa luz amarilla. Allí en las sombras, donde no parecía haber nada antes, se encontraron con la rocosa cara del greimel. Lance se acercó al Oráculo y se presentó de nuevo.
-¡Ah, Lance de Goelia! –dijo el greimel-. Nos vemos de nuevo. ¿Sigues con lo mismo?
-Sí –asintió Lance-. Sigo con la misma pregunta: ¿dónde está el Demonio Rojo?
-Bien –contestó el Oráculo-, para saberlo debes dirigirte a las Tierras del Este, atravesando el Desierto de Kelbo.
-¿Por qué tengo que hacer todo eso? –preguntó Lance, algo irritado-, ¿no puedes darme directamente la información que necesito?
-¡No debes discutir con un Oráculo! –rugió el greimel con voz atronadora-. Todo esto tiene un significado. Ya lo descubrirás. Ahora debo retirarme. Nos veremos justo en frente del monte Hürgo, el monte más alto de Nortia.
El Oráculo se esfumó y el sótano volvió a las sombras. Lung y Lance fueron a comunicarles el nuevo destino a sus compañeros y pronto se pusieron en marcha, sin ninguna preocupación pues, aunque las Tierras del Este eran famosas por estar repletas de ladrones y asesinos, todos ellos podrían vencerles fácilmente.
Pero no había sido un buen día para todos. Cuando a Leonel se le había pasado la borrachera y se le inundó la cabeza con una resaca espantosa, se dio cuenta de que le había fallado a su señor de una forma vergonzosa y se tele transportó con urgencia al castillo para disculparse.
-¡Idiota! –rugió el Demonio Rojo-. Te mando a Cassnam para derrotar a Lance y, ¿qué haces? ¡Beber hasta emborracharte!
-Le ruego que me disculpe –dijo entrecortadamente Leonel-. Déjeme explicar…
-No hay nada que explicar –contestó su amo.
-Creo que estás en un buen lío –dijo entonces Sombra.
Leonel se quedó mirando un buen rato a Sombra, con los ojos abiertos como platos debido al terror y, volviéndose entonces a su señor, le imploró su perdón.
-Por favor, no me mate –suplicaba-. Déme otra oportunidad...
El Demonio Rojo ya estaba apuntando con su dedo a su servidor. Del dedo salían chispas rojas y amarillas. Ya había acumulado una buena cantidad de energía pero, recapacitando, le dijo:
-Está bien. Te doy otra oportunidad pero, como falles…
-No se preocupe, mi señor, no fallaré –respondió Leonel y, hablando para sí mismo, dijo-. Lance, esta vez acabaré contigo.
El demonio se esfumó y se dirigió a su nuevo objetivo, el Desierto de Kelbo.
En ese preciso momento, Lance y sus amigos se encontraban en un bello y delicioso bosque cuando, de repente, la temperatura del lugar aumentó abruptamente sin afectar a las plantas del entorno. Nadie se explicaba el suceso. Nadie, excepto el Maestro Lung. Lobo era el que más se percataba de la situación debido a su amplio pelaje. Cuando el hombre-lobo preguntó dónde estaban, Lance negó saberlo y, con una sonrisa, supuso que Lot lo sabría.
-No, Lance, no lo sé, pero se lo preguntaré al Maestro Lung –contestó el veterano guerrero y miró a Lung-. Maestro Lung, ¿sabe dónde estamos?
-Claro –dijo el Maestro con alegría-. Estamos apunto de entrar en el desierto de Kelbo.
-No digas tonterías –dijo Lance, irritado-. No podemos estar tan cerca de un desierto. La vegetación no ha cambiado en absoluto. Sólo porque la temperatura haya subido un poco…
-Si no me crees –dijo entonces Lung-, mira hacia delante.
Lance obedeció y, ante su incredulidad, vio atónito cómo el bosque terminaba bruscamente y cómo empezaba un inmenso desierto, el Desierto de Kelbo. Una cosa así era imposible. ¿Cómo era posible que la vegetación no hubiera cambiado nada, estando a tan sólo unos cien metros del desierto? Adivinando los pensamientos de todos, Lung dijo:
-Esto es debido a una barrera mágica creada por la Gran Bestia en los albores de la humanidad, cuando Satán intentó destruir el continente de Nortia dando vida al Desierto de Kelbo.
“El desierto, que en sus inicios era muy pequeño, se fue expandiendo, empezando a devorar el continente. Cada vez era más grande y peligroso, y los gusanos de arena, únicos habitantes de Kelbo, ganaron rápidamente en tamaño y voracidad.
“Los Dioses, alarmados, se reunieron en el Gran Templo y, presididos por Neptar, Señor de las Serpientes, decidieron que su líder usara su magia de contención para impedir que el desierto siguiera su inexorable avance”.
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| COMENTARIOS DE LOS POBLADORES |
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No acaba de convencerme.... |
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27-07-2004 01:56 |
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...son unos personajes y una ambientación no demasiado de mi gusto, pero considero que el ritmo es adecuado y hay algunos golpes extraordinarios.
Una botella de vino, 3 monedas de plata.
Una esfera de cristal que invoca a los muertos, 9 monedas de oro.
Un demonio bobalicon al que consigue emborrachar su supuesta victima... no tiene precio.
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RE: No acaba de convencerme.... |
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27-07-2004 13:29 |
Jajajajajajargh
Gracias por comentar
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Mu currao |
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09-06-2004 14:55 |
Es muy extenso pero engancha
Espero que publiques la siguiente parte que si no me voy a aburrir
Un saludo para todos y en especial para Gandalfff
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RE: Mu currao |
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09-06-2004 16:57 |
Gracias por opinar. En realidad ya mandé la octava parte, pero no sé cuándo la publicarán.
Saludos
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me ha gustado |
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09-06-2004 11:49 |
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Solamente he leido este capitulo de El Demonio Rojo, pero te puedo asegurar que me ha gustado.
El ambiente de serie manga con el que narras la historia hace que el relato sea facil de leer y a la vez me recuerde a míticas series de tv manga, como Dragon Ball, (en su primera temporada, no en Z ni GT).
No me he fijado mucho en si había más o menos faltas de ortografía o de estructura, pero a mi ver no hay ninguna que deba resaltarse.
Solamente concluir que acabas de ganar un nuevo adepto a esta saga de relatos del OJ, y que me leeré los anteriores para saber más acerca de los personajes.
El maestro Lung me ha parecido un cachondo de verdad, por lo menos en este relato.
Nos vemos, un saludo y que te publiquen pronto el siguiente.
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RE: me ha gustado |
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09-06-2004 12:03 |
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Gracias por comentar mi historia. Espero que te también el resto.
Un saludo.
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Al principio no me convencía |
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02-06-2004 21:26 |
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Cuando me topé por primera vez con un capítulo del Demonio Rojo no me gustó un pelo. Ahora lamento no encontrar tiempo para leerme las primeras entregas. Me ha gustado mucho esta parte; reconozco que me he reído.
Un saludo y gracias por la paciencia (sé que llevabas tiempo esperando a que fuese publicada;-))
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RE: Al principio no me convencía |
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04-06-2004 12:39 |
Gracias por comentar el capítulo. La espera fue larga, pero ha valido la pena
Un saludo
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RE: Esto va muy bien... |
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02-06-2004 17:20 |
Gracias por comentar. En seguida mando el siguiente capítulo
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RE: esta muy bueno!!! |
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02-06-2004 12:08 |
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¡Gracias por opinar!
Éste es el capítulo más largo.
Un saludo
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