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La Tierra es atacada por los malvados Remulianos Oscuros
CAPÍTULO 9º: Ataque a la Tierra
La nave de Tanin Mcmorth y de Jhon Smith viajaba a toda velocidad por el hiperespacio para legar antes a la Tierra. El remuliano creía que debían llegar pronto al planeta, pues algo inminentemente malo iba a suceder allí. no sabía claramente lo que era, pero sospechaba que se trataba de una ataque de los remulianos oscuros.
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La nave nodriza de las monstruosas criaturas dominadas por el amo Mutator y Engendrus penetró en la órbita terrestre y se dirigió a la Tierra. Pronto los humanos detectaron con sus radares la presencia de tales seres tan inmundos y malvados. Se alertaron por la llegada de los remulianos oscuros y se prepararon todos para frenar el ataque de sus agresores. Unos minutos después, los monstruos demoníacos penetraron en la atmósfera terrestre, pero no con la nave nodriza, sino con una pequeña navecilla (no tanto) en la que iban varios tripulantes para una batalla. La nave aterrizó en el suelo y, cuando se abrieron sus puertas, una rampa surgió de ella, rampa usada por los malvados guerreros para bajar del vehículo. Mutator, que estaba presente en la contienda, llevaba en el brazo un artefacto que, al dejarlo en el suelo, generó de sus laterales cuatro largas patas. Después se enterró en las arenas. “Una bomba o algo así”, pensó Tomás “O Ferreiro”, que había supuesto el ataque y se encontraba también en el campo de batalla. El artefacto se abrió y de sus entrañas salió un altavoz que en seguida se conectó. De allí salió una voz que habló a todos los terrícolas que se encontraban allí presentes. Era la voz de Engendrus.
-Hola, humanos -dijo-. Probablemente piensen que la batalla es fácil porque mis soldados son burros y lo único que tienen son un montón de músculos. Pero perdónenme si les digo que se equivocan. Van a ver lo que es una perfecta combinación entre una inteligencia suprema y una fuerza física alucinante. Van a morir todos, y yo me reiré sobre vuestra tumba. ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!
La transmisión finalizó y Mutator guardó el altavoz de nuevo en la máquina. El artefacto se enterró en la arena otra vez y los soldados cargaron sus poderosas armas de fotones invertidos. Mutator sacó un pequeño mando de su cinturón y apretó uno de los dos botones que poseía. Una antena, que provenía de la máquina por la que había hablado Engendrus, salió a la superficie del suelo. El comportamiento de los monstruos pareció cambiar tras esto y parecían más disciplinados y organizados, si cabe. Esto era debido a que, desde algún lugar de control, Engendrus controlaba la inteligencia de sus guerreros con la máquina.
Los humanos prepararon también sus armas, al igual que habían hecho los remulianos oscuros, quienes se escondieron detrás de las rocas para evitar los rayos láser enemigos. La batalla empezó con la muerte de un soldado humano tras haber impactado en él un rayo de sus enemigos. Después de este incidente, todos empezaron a disparar en todas direcciones. Los humanos disparaban inteligentemente, pero los remulianos oscuros también. Además, los primeros tenían la desventaja en el cuerpo a cuerpo, ya que los segundos eran mucho más fuertes que ellos. También los horribles monstruos eran muy diestros con la espada, con lo que había más bajas humanas que remulianas oscuras. Cada bando se asomaba a una roca para disparar su respectivas armas. De vez en cuando, uno de estos soldados era alcanzado por una rayo láser o de fotones invertidos, con su consiguiente muerte. La batalla avanzaba lentamente pero con numerosas bajas humanas. Tomás “O Ferreiro” sólo había conseguido acabar con la vida de cuatro remulianos oscuros. Al fin y al cabo, su enorme inteligencia no había conseguido nada, no servía de nada en la batalla. Mutator, el más fuerte e inteligente de esas terribles y monstruosas criaturas, había logrado la “proeza” de asesinar a treinta seres humanos. Los rayos seguían siendo lo único que se oía en cien kilómetros a la redonda.
Los terrícolas conectaron un Supertanque 2000, con rayos nucleares sin radiactividad, sólo una enorme potencia. Con este vehículo eliminaron la existencia de un gran montón de “asquerosos” remulianos oscuros. Estos se movieron inteligentemente por las rocas. Pero el arma de la máquina les destruía y los monstruos quedaban pulverizados. Parecía que la batalla iba estando poco a poco del lado de los humanos, pero se equivocaban. Las malvadas criaturas iban a hacer algo que ellos pensaban imposible. Los remulianos oscuros se movieron con un gran sigilo alrededor del tanque mientras éste iba disparando a los monstruos. Muchos de ellos murieron en este trabajo. Después de todo, parecía que los enemigos de los humanos no eran tan inteligentes como Engendrus presumía. Sin embargo, Mutator sonreía. Nadie sabía el por qué de esta risa diabólica. Los remulianos oscuros siguieron rodeando el vehículo y, de repente, uno de ellos gruñó:
-¡Compatriotas! ¡Está ahí! ¡Lo he encontrado! Venid aquí y ayudadme.
En ese mismo instante, un rayo nuclear acabó, fulminándolo, con la vida del remuliano oscuro. Sus compañeros llegaron a donde estaba el otro ser y, allí, divisaron el generador de fusión del tanque. Con una sonrisa que acabaría haciendo correr despavorido por el horror al más valiente de los caballeros andantes, los remulianos oscuros alzaron sus armas y dispararon al generador, que explotó. Esta explosión produjo una reacción en cadena que acabó destruyendo al vehículo por completo y terminó con la vida de sus tripulantes.
-¿Qué os pasa? -rió el líder de los remulianos oscuros-, ¿os falta potencia? Vamos a destruiros en vuestro propio terreno. Estáis en nuestro poder.
Tomás “O Ferreiro” miró con repulsa a Mutator y después empezó a disparar a los enemigos. Consiguió matar a uno, pero después no conseguía deshacerse de ninguno más. Las batalla era dura. Tomás se paró un momento a pensar. No sabía qué hacer. Era imposible ganar esa gran lucha si seguían de ese modo. ¿Y Tanin no había dicho que los remulianos oscuros no eran muy inteligentes? Pues la afirmación del remuliano no parecía muy cierta, que digamos. No sólo eran unos guerreros muy inteligentes, sino que también eran extremadamente fuertes. La batalla estaba del lado de las malvadas criaturas. Mientras meditaba, un remuliano oscuro le saltó encima con una enorme espada en su mano derecha. Tomás esquivó ágil e inteligentemente los ataques de la bestia. Un fuerte puñetazo del monstruo en su mano le obligó a soltar su pistola láser, que se estrelló contra el suelo rugoso. La criatura rió en carcajadas pero, más que eso, parecía un enorme y vulgar gruñido que estremeció a “O Ferreiro”. Empezó a lanzar rápidos ataques, los cuales el presidente de la federación tuvo que esquivar con la misma rapidez. El remuliano oscuro vio que era inútil lanzar más ataques a ese hombre tan ágil, así que pensó un plan. Lanzó un último ataque y, justo cuando vio que Tomás “O Ferreiro” lo iba a esquivar, le agarró por el cuello con la otra mano. La bestia soltó la espada y juntó aún más sus dedos en la garganta, con lo que el humano apenas podía respirar.
-¡Vaya! -rió el monstruo-, veo que a este presidentucho le falta un poco el aire, ¿no es así, Tomás?
Con su fuerte brazo le tumbó en el suelo y siguió apretando la garganta humana. Tomás miró con el rabillo de su ojo izquierdo y vio, a unos sesenta centímetros de él, su arma. Alargó su mano, pero no llegaba. El remuliano oscuro apretó aún más la garganta del presidente de la federación, con lo que el humano respiraba aún peor que antes. De su garganta sólo salía un fino hilo de aire. Alargó más su brazo para alcanzar sus pistola, pero no lo había estirado lo suficiente. Mientras, el tiempo pasaba y estaba más cerca de la muerte. En un último esfuerzo, Tomás extendió su brazo todo lo que pudo, agarró su pistola y apuntó a la cabeza de la horrible, enorme y monstruosa criatura. Apretó el gatillo y mató al remuliano oscuro antes de que el monstruo pudiera gritar, pues le atravesó el cerebro. Tomás pensó en lo que ocurriría si Tanin y Jhon estuvieran allí para defender la Tierra. La situación cambiaría mucho, probablemente. Pero no estaban allí y tendrían que seguir luchando para conseguir la victoria humana.
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