|
Esta es la primera parte de una historia que voy a comenzar. Es un tanto extraña, pero me gustaría saber vuestra opinión. El primer capítulo es muy corto. Seguiré escribiendo un poco más para que vayais piyando el hilo de la cosa.
Miré a mi alrededor estaba rodeada de blanca arena, hasta donde mi vista alcanzaba solo podía ver dunas y más dunas, miré al cielo, no, ese no era el cielo que yo conocía, no tenía el color al que yo estaba acostumbrada, era extraño.
Estuve a punto de poder diferenciar su color pero entonces me di cuenta.
Todo estaba en silencio.
Pero no el silencio que se puede sentir cuando ningún sonido perturba el ambiente, no, no era aquel el silencio, era más bien como si el ruido nunca hubiera existido.
Aquella sensación empezaba a angustiarme ni siquiera podía oír mi propia respiración , me levanté del suelo y sacudí la arena que se había quedado en mi ropa.
Me extrañé, no era esa la ropa que creía llevar en el último recuerdo que tenía de mi “Vida real” porque estaba segura que aquello que estaba viviendo no era precisamente real, la verdad que el modelito no estaba nada mal, por lo menos si paseaba con esto puesto por la calle no habría otras cuarenta niñitas con lo mismo que yo.
En resumen que nuevo estilo no era precisamente el de “Zara”.
-Por lo menos no tendré calor con estos mini pantalones de cuero.
Fue extraño había hablado pero me pareció que el sonido solo se oyó en mi mente.
Comencé a caminar, lo hice hacia el frente, supuse que por ese camino llegaría hasta el mar, aunque los único indicio de que eso fuera una playa era la existencia de arena y más arena por todos los sitios, eso y una extraña niebla que estaba comenzando a extenderse.
Miré al cielo, había cambiado de color por lo tanto supuse que estaría anocheciendo, o quizá estaba a punto de nacer un nuevo día porque ni había sol en el firmamento ni luna, ni ningún cuerpo celeste, solo nubes y más nubes que se hacían más cerradas y consistentes a medida que caminaba.
-Bueno supongo que eso es porque estoy aproximándome al mar y por eso hay más nubes, porque se evapora más agua entonces....
Entonces deje de pensar chorradas, empezaba a sentirme ridícula hablando sola, creo que me estaba consiguiendo volver loca aquel silencio asqueroso, pero entonces me pareció oír algo, sí, el sonido de las olas al romper contra la orilla, dejé de caminar y escuché, por un momento pensé que aquel sonido fuera fruto de mi imaginación , pero no, era imposible imaginarme un sonido con tantos detalles, bueno la palabra imposible en aquel sitio creo que no existía.
Ansiosa por comprobar si el sonido lo imaginaba o era real corrí hacia donde estaba la orilla. A medida que corría podía observar que en aquella arena de color de la nieve también crecían una especie de árboles no eran más altos que mi cintura, de troncos que parecían muy robustos y que se enrollaban formando multitud de formas, algunos tenían hojas de color plata, otros hojas doradas y otros tenían las hojas purpuras, pero todas brillaban como si bolas de navidad se tratasen. Segui corriendo y al fin llegue a mi meta.
Estaba allí, grande, majestuoso, de un color azulado, sus olas llegaban ahora casi hasta mis pies y su sonido.
También podía oírlo con claridad.
|
 |