|
Bienvenidos al show del Máster :
Esta noche, el pueblo contra los PJs...
Lo que voy a contaros tuvo lugar en una partida...bueno, de algun modo hay que llamarlo, de La Llamada, un juego que, si transcurre por cauces normales jamás deberia reflejar lo que voy a contaros...
Se habia cometido el asesinato de una persona allegada a uno de nosotros, asi que acudimos raudos al pueblo en el que habia tenido lugar. Aún recuerdo aquella pequeña aldea, cuyos habitantes recelaban de nuestra presencia, cómo si fuéramos a acarrear la desgracia sobre su tranquila y apacible existencia que, extrañamente, no se vió turbida por los hechos recientemente acaecidos.
Acostumbrado a tener la cabeza metida entre libros, me sentia realmente fuera de lugar. Sin embargo, ayudaria en lo que fuera menester...
Acudímos a una solitaria y derruida posada, ya que no habia otro alojamiento.
La gente se apartaba a nuestro paso, y no habia forma de entablar conversación con nadie(hasta que un policia corrupto que viajaba con nosotros recurrió a sus métodos habituales). No soy partidario de la violencia, pero necesitábamos aclarar aquella muerte.
Tras recoger algo de información, fuimos a ver al sacerdote local, y uno de mis compañeros tuvo la "BRILLANTE" idea de hacer un poco de teatro...
- Padre...¡ he tenido una visión !
El sacerdote le miró atentamente, y empezó a gritar salvajemente :
- ¡ HEREJE, HEREJE, HEREJE !
Intenté calmar al aparentemente enloquecido cura, pero su única respuesta a mis palabras, fue el incremento de su capacidad pulmonar.
Harto de la situación, el policia corrupto enarboló una silla y le golpeó fuertemente. Le rompió el cuello, y el sacerdote murió, sin que pudieramos evitarlo.
La iglesia estaba desierta, y no habia nadie en los alrededores, asi que metimos al cura en su habitación y cerrámos la puerta. Uno de nosotros se quedó montando guardia y otro dentro, por si acaso...
De repente, salieron de la nada(literalmente) una pequeña horda de campesinos furiosos, acusandonos de asesinar al párroco de la aldea.
Aún conmocionados por la aparición de tal gentío, negámos tal hecho, mientras nos preguntábamos de donde habian salido.
Lográmos bloquear las puertas, pero empezaron a colarse por las ventanas que vimos allí donde antes sólo habia vidrieras, y situadas a cinco metros sobre el suelo. Las ventanas se hallaban a medio metro de altura.
Empezámos a pensar que la aldea estaba maldita, y que en realidad era una representación algo cambiada del Cuerno de la Abundancia, por que las ventanas seguian inundandonos con campesinos, que ya rodaban los casi doscientos, lo cual no dejaba de resultar curioso, ya que se trataba de un pequeño pueblo pesquero que no deberia tener más de unos cien habitantes.
Acorralados, no tuvimos más remédio que abrirnos camino por la fuerza, y escapar através de una de las ventanas que se habia materializado.
Salimos corriendo, pero surgieron más campesinos.Nos persiguieron hasta la comisaria, donde intentámos hacernos fuertes y confiscámos armamento.
Tiraron la puerta abajo, y el visionario le disparó a bocajarro en la cabeza al primero que se abalanzó sobre nosotros, pero esto no les detuvo sino que se abalanzaron con más impetu que antes.
Se les disparó varias veces, pero aunque estaban desarmados, siguieron adelante.
De nuevo, tuvimos que huir. Dos de mis compañeros lograron hacerse con un coche y con una Thompson. Los demás nos separámos de ellos, y fuimos hacia una casa que habiamos registrado nada más llegar al pueblo.
Abrimos la puerta, y nos dimos de bruces con unos insectos gigantes...llegámos a contar más de quince.Aquellas criaturas atentaron contra nuestra cordura, pero pudimos huir antes de que hicieran lo propio contra nuestro cuerpo.
Corrimos hacia el mar, pero al llegar a la orilla, nos encontrámos frente a frente con unas extrañas criaturas vagamente humanoides, pero también con rasgos bactracios. Nuestra entereza mental se vió de nuevo turbada, pero una vez más tuvimos suerte.Escapámos, y además pudimos (aún no sé cómo) vislumbrar un pequeño resquicio por el que huir.Mientras...
Los otros dos compañeros conducian salvajemente por el pueblo arrollando a los campesinos que intentaban frenarles anteponiendo su cuerpo ante el coche y sus disparos.
Cómo empezaban a acosarles por ambos lados, el conductor utilizaba ahora sólo una mano, y disparaba con la otra.Su amigo, armado con la Thompson, disparaba incesantemente contra los lugareños, que sin embargo, seguian desarmados e intentando detener el coche.
Por fin lograron llegar a la carretera que cruzaba el pueblo, que más bien parecia un mortuorio, y sencillamente fueron atropellando a todo el que le salia al paso.
Al final, nos escapámos todos pero jamás volvimos a aquél pueblo...
Creo que aquel dia, en el hasta entonces "pacifico pueblo costero" de unos cien habitantes, se registraron algo más de doscientas defunciones...
|
 |